Etiqueta: cultura

  • Zoé M. Federoff se suma a la gira de Roy Khan y dirá presente en Chile este 15 de octubre en Blondie

    Zoé M. Federoff se suma a la gira de Roy Khan y dirá presente en Chile este 15 de octubre en Blondie

    Se confirma que Zoé M. Federoff, vocalista y compositora de Catalyst Crime, será la invitada especial durante toda la gira sudamericana que encabezará el ex cantante de Kamelot, incluyendo su esperado paso por Chile el próximo 15 de octubre en Blondie.

    La incorporación de Zoé M. Federoff añade un atractivo adicional a una gira que promete revivir algunos de los momentos más emblemáticos de la carrera de Roy Khan. La artista estadounidense se ha consolidado como una de las voces emergentes más interesantes del metal sinfónico contemporáneo gracias a su trabajo al frente de Catalyst Crime, proyecto que actualmente prepara el lanzamiento de su segundo álbum.

    La noticia adquiere además un significado especial considerando la admiración pública que Zoé M. Federoff ha manifestado por Roy Khan durante los últimos años. Tras su salida de Cradle of Filth en 2025, la cantante destacó al músico noruego como una de las figuras que más la inspiró a seguir un camino artístico basado en la autenticidad y la convicción personal.

    La música que Zoë crea con Catalyst Crime habla por sí sola. No puedo imaginar un mejor lugar para compartir escenario por primera vez que Sudamérica, con un público que siente cada emoción intensamente”, señaló Roy Khan respecto a esta colaboración.

    Por su parte, Zoé no ocultó su entusiasmo por formar parte de esta gira:

    Roy Khan es uno de mis vocalistas favoritos de todos los tiempos y su trabajo en Kamelot ha influido enormemente en mi camino musical, especialmente el icónico álbum The Black Halo. Poder interpretarlo cada noche junto al propio Roy es un privilegio incomparable. ¡Latinoamérica, nos vemos muy pronto!

    La jornada en Santiago contará además con la presencia de MAESTRICK, mientras que la apertura estará a cargo de las bandas chilenas THE PANIC CLIFFS y CABARET BURDEL, el próximo 15 de octubre en Blondie. Entradas disponibles por Passline.cl

    Produce Spiralis Pro.

  • El chaqueteo como síntoma: por qué Chile sigue tirando para abajo a sus propios artistas

    El chaqueteo como síntoma: por qué Chile sigue tirando para abajo a sus propios artistas

    Mientras la música chilena crece en cifras, públicos e impacto internacional, una parte del país insiste en mirar a sus artistas con sospecha. No es solo mala onda: es una mezcla de inseguridad cultural, clasismo, validación extranjera y precariedad de industria.

    Hay una frase que en Chile se repite casi como diagnóstico nacional: “el chileno es chaquetero”. Se dice en el fútbol, en la televisión, en la política, en el emprendimiento y, por supuesto, en la música. Cuando un artista nacional comienza a crecer, cuando llena una sala, aparece en un festival, gana un premio o cruza la frontera, la reacción no siempre es orgullo. Muchas veces es sospecha.

    “Está sobrevalorado”.
    “¿Y este quién es?”.
    “Eso es puro pituto”.
    “Antes hacía buena música”.
    “Qué vergüenza que eso represente a Chile”.

    El fenómeno no es nuevo, pero las redes sociales lo volvieron más visible, más rápido y más cruel. El comentario irónico, el meme y el juicio instantáneo se transformaron en una forma de participación cultural. El problema es que, muchas veces, esa participación no busca discutir la obra, sino destruir la posibilidad de que alguien cercano destaque.

    En la música chilena, el chaqueteo funciona como una paradoja: exigimos más industria, más profesionalismo, más escenarios y más reconocimiento internacional, pero cuando un artista nacional empieza a conseguirlo, parte del público reacciona como si ese avance fuera una amenaza personal.

    Una de las claves del fenómeno está en la cercanía. Al artista extranjero se le permite el mito. Llega empaquetado por una industria, por una narrativa, por una estética global, por millones de reproducciones y una validación previa. No conocemos su barrio, sus contradicciones ni sus tropiezos. Lo recibimos como producto terminado.

    Con el artista chileno pasa lo contrario. Lo sentimos demasiado próximo. Podría haber estudiado con nosotros, haber tocado en el mismo bar, haber subido canciones desde una pieza, haber pedido apoyo por Instagram o haber pasado años tocando para poca gente. Esa cercanía, en vez de producir empatía, muchas veces produce incomodidad.

    Porque si alguien cercano logra avanzar, deja en evidencia una pregunta incómoda: ¿por qué él sí y yo no? Ahí el juicio estético se mezcla con el resentimiento, la comparación social y la sospecha. La crítica deja de ser sobre la canción y pasa a ser sobre la legitimidad del artista.

    En Chile cuesta aceptar el éxito sin pedirle explicaciones. Si alguien llega lejos, rápidamente se buscan motivos externos: contactos, suerte, moda, algoritmo, apellido, apariencia, “pituto”.

    No es falta de talento: es falta de validación interna

    La idea de que “en Chile no hay buena música” ya no resiste análisis. La escena nacional es diversa, productiva y competitiva: urbana, pop, rock, folk, jazz, electrónica, metal, música experimental, canción de autor, música docta y múltiples cruces territoriales. El problema no es la ausencia de talento, sino la fragilidad del reconocimiento.

    Chile suele celebrar a sus artistas cuando ya fueron validados afuera. Cuando llenan en México, cuando los escucha Argentina, cuando aparecen en festivales europeos, cuando una plataforma global los destaca o cuando un medio extranjero escribe sobre ellos. Entonces recién parecen “importantes”.

    Esa lógica revela una inseguridad cultural profunda: nos cuesta creer en lo propio hasta que otro mercado nos autoriza a hacerlo.

    Redes sociales: la democratización del apoyo y del desprecio

    Las redes permitieron algo fundamental: que artistas sin sello, sin radio y sin grandes presupuestos pudieran llegar directamente a sus audiencias. Pero también transformaron la opinión en espectáculo. Hoy no basta con escuchar una canción; hay que reaccionar, calificar, compararla, burlarse o tomar partido.

    El algoritmo no premia necesariamente la reflexión, sino la intensidad. Y la negatividad suele viajar más rápido que el matiz. Decir “no me gustó por estas razones” exige tiempo, escucha y argumento. Decir “qué fome”, “qué vergüenza” o “música de mierda” entrega una recompensa inmediata: likes, complicidad, pertenencia.

    Así, el chaqueteo se vuelve una forma barata de capital social. El comentario destructivo permite parecer exigente, inteligente o superior sin hacerse cargo de nada. En música, esa actitud se disfraza de criterio: “yo sí sé lo que es bueno”. Pero muchas veces no es crítica musical, es desprecio de clase, rechazo generacional o incomodidad frente a nuevas formas de éxito.

    El antídoto contra el chaqueteo no es la complacencia. Apoyar la música chilena no significa decir que todo es bueno, ni suspender el juicio crítico, ni convertir el periodismo musical en propaganda. Una escena sana necesita crítica, pero crítica de verdad: contextualizada, argumentada, informada, capaz de distinguir entre gusto personal, análisis artístico y ataque gratuito.

    La diferencia es simple. La crítica busca comprender y elevar la conversación. El chaqueteo busca bajar al otro de lugar.

  • Batallas de freestyle en La Florida: alcalde Reyes y El Menor inician nuevos talleres para incentivar asistencia a clases

    Batallas de freestyle en La Florida: alcalde Reyes y El Menor inician nuevos talleres para incentivar asistencia a clases

    Más de 1.000 estudiantes de establecimientos municipales participarán durante este año en una iniciativa que busca fortalecer la asistencia escolar a través de la cultura urbana, la improvisación y el desarrollo socioemocional.

    Luego del éxito alcanzado el año pasado, el alcalde de La Florida, Daniel Reyes, dio inicio a una nueva temporada de talleres de freestyle para incentivar la asistencia escolar. La iniciativa, que utiliza el arte de la improvisación como herramienta pedagógica y de transformación, será impartida por Efraín Reeve, más conocido como El Menor, actual campeón internacional de Red Bull Batalla 2026.

    El programa, que busca cautivar a niños, niñas y adolescentes a través de la cultura urbana, contará en esta edición con la participación de más de 1.000 estudiantes provenientes de diversos establecimientos municipales de la comuna.

    Los talleres, combinados con otras medidas impulsadas por el municipio, contribuyeron a aumentar la asistencia escolar desde un 79% en 2024 a un 82% en 2025. En un contexto donde el ausentismo continúa siendo uno de los principales desafíos para las comunidades educativas, la iniciativa apuesta por hablar el lenguaje de los jóvenes, generando espacios de expresión donde la disciplina, el respeto y la perseverancia se transforman en mejores hábitos escolares.

    El alcalde Daniel Reyes sostuvo que “estamos utilizando herramientas creativas que resuenan con los intereses de niños y jóvenes. El freestyle es disciplina, agilidad mental y, sobre todo, una oportunidad para que los estudiantes se sientan parte activa de su comunidad escolar. Queremos que los estudiantes de nuestra comuna sepan que el colegio no es un espacio ajeno a sus aficiones; aquí sí se puede combinar el rigor del aprendizaje con sus gustos musicales y artísticos”.

    Efraín Reeve, más conocido como El Menor, valoró el impacto que pueden tener estos espacios en la formación de los estudiantes. “Queremos que los niños se motiven a asistir a clases y entiendan que el freestyle también puede ser una herramienta para aprender y desarrollarse. Estamos trabajando para que en cada taller puedan avanzar, mejorar sus rimas y ganar confianza. Mi mensaje es que aprovechen esta oportunidad, que practiquen, lean, se informen y sigan desarrollando sus talentos. Los esperamos en los talleres, pero recuerden que para participar también hay que comprometerse con la asistencia al colegio”, señaló el campeón internacional de Red Bull Batalla 2026.

    La primera jornada estuvo marcada por el entusiasmo y la activa participación de los estudiantes, quienes compartieron directamente con El Menor en una clase cargada de improvisación, creatividad y motivación. Los jóvenes participaron de dinámicas, ejercicios de rima y actividades orientadas a fortalecer la confianza, la expresión oral y el trabajo en equipo, demostrando un gran interés desde el inicio del programa.

    Previo a la presentación del campeón internacional, la actividad contó con la participación de la organización CREO de Creer y Crear, entidad líder en el desarrollo de iniciativas socioemocionales, artísticas e inclusivas, que trabaja para transformar positivamente las comunidades educativas.

    La agrupación fue la encargada de animar la jornada y preparar a los estudiantes para su primera experiencia en los talleres, generando un ambiente de confianza, participación y energía que fue ampliamente valorado por los asistentes. Su intervención permitió conectar a los jóvenes con la actividad desde una mirada formativa, reforzando aspectos como la autoestima, la convivencia y el sentido de pertenencia dentro de sus comunidades educativas.

    Durante la actividad, estudiantes de distintos establecimientos destacaron la oportunidad de aprender junto a uno de los máximos exponentes del freestyle nacional e internacional. Muchos de ellos manifestaron su entusiasmo por participar en las próximas jornadas y valoraron que este tipo de iniciativas les permita desarrollar habilidades de expresión, creatividad y confianza, al mismo tiempo que los motiva a mantener una buena asistencia a clases.

    En medio de la jornada, el alcalde Daniel Reyes hizo entrega a El Menor de un polerón representativo de La Florida, diseñado con una estética inspirada en la cultura urbana y el freestyle. La prenda incorpora las siglas “LF” y busca transformarse en un símbolo de identidad comunal, siendo utilizada por el artista en distintas actividades vinculadas a la comuna.

    Los talleres comenzaron este 10 de junio y continuarán durante el año con nuevas jornadas programadas para el 12 de agosto y el 29 de octubre, culminando con una gran final donde se elegirán a los mejores exponentes de las rimas y la improvisación.

    Como requisito para participar en las sesiones de entrenamiento y en la competencia final, los estudiantes deberán mantener un porcentaje mínimo de asistencia a clases, reforzando así el principal objetivo de la iniciativa: promover la permanencia y el compromiso con la educación a través de herramientas innovadoras y cercanas a los intereses de las nuevas generaciones.

    Finalmente, El Menor extendió una invitación a todos los estudiantes de establecimientos municipales de la comuna a sumarse a la iniciativa. “Quiero invitar a todos los estudiantes de La Florida a participar en estos talleres de freestyle. Vamos a aprender, a pasarlo bien y a desarrollar muchas habilidades. Pero para estar acá hay que tener buena asistencia, así que los invito a comprometerse con sus estudios y nos vemos en los próximos talleres”, concluyó.

  • Chile produce cultura, pero no la financia: la contradicción de un país que subestima una de sus industrias más vivas

    Chile produce cultura, pero no la financia: la contradicción de un país que subestima una de sus industrias más vivas

    Por Mattias Churruca.

    Mientras las industrias culturales y creativas mueven miles de millones, generan empleo, activan barrios, impulsan turismo y construyen identidad, la inversión pública chilena en cultura sigue siendo marginal frente a su aporte económico y social. La reciente discusión presupuestaria vuelve a instalar una pregunta incómoda: ¿por qué Chile trata como gasto a un sector que funciona como motor de desarrollo?.

    Por años, la cultura en Chile ha sido defendida desde su valor simbólico: como memoria, identidad, creación, pensamiento crítico, encuentro comunitario y derecho ciudadano. Pero esa defensa, aunque esencial, ha quedado muchas veces atrapada en una discusión incompleta. Porque la cultura no solo emociona, representa o educa. También produce. También emplea. También exporta. También mueve ciudades, oficios, servicios, turismo, tecnología, diseño, comunicación, música, audiovisual, libros, festivales, patrimonio, escenarios, salas, sellos, galerías, imprentas, productoras, técnicos, mediadores y públicos.

    A nivel internacional, la economía creativa ya dejó de ser vista como un adorno de la economía tradicional. El informe Creative Economy Outlook 2024 de UNCTAD señala que las industrias creativas pueden aportar entre 0,5% y 7,3% del PIB, dependiendo del país, y emplear entre 0,5% y 12,5% de la fuerza laboral. El mismo reporte indica que las exportaciones globales de servicios creativos llegaron a US$1,4 billones en 2022, mientras los bienes creativos alcanzaron US$713 mil millones. Dicho de otra forma: el mundo ya entendió que la cultura no es un lujo; es infraestructura económica, simbólica y social.

    En Chile, sin embargo, el reconocimiento institucional ha avanzado más lento que la realidad del sector. Una estimación ampliamente difundida en torno al ecosistema creativo chileno ubicaba el aporte del sector en torno al 1,6% del PIB, lejos del potencial observado en economías que han apostado con mayor decisión por sus industrias culturales y creativas. Si se toma como referencia el PIB nominal chileno de 2024, estimado en torno a US$333.800 millones, ese 1,6% equivale aproximadamente a US$5.340 millones anuales. En pesos chilenos, usando un tipo de cambio promedio cercano a los $941 por dólar en 2024, hablamos de un orden de magnitud superior a los $5 billones de pesos chilenos. No es una cifra menor: es una industria completa funcionando muchas veces con financiamiento fragmentado, alta informalidad, precariedad laboral y una política pública que aún no parece estar a la altura de su peso real.

    La paradoja aparece cuando se compara ese aporte con la inversión pública. El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ha operado históricamente con presupuestos que, vistos frente al tamaño de la economía nacional, son bajos. Como referencia, el presupuesto ministerial de 2020 figuraba en torno a $198 mil millones de pesos, una cifra muy inferior al valor económico que el propio sector cultural y creativo es capaz de generar en el país. Incluso considerando incrementos posteriores, la brecha de escala sigue siendo evidente: la cultura produce en billones, pero el Estado la financia en cientos de miles de millones.

    Esa distancia no es solo contable. Tiene consecuencias concretas. Se expresa en salas que funcionan al límite, festivales que dependen de fondos concursables, artistas que deben autofinanciar sus lanzamientos, técnicos que trabajan sin estabilidad, espacios culturales regionales que sobreviven con equipos mínimos, bibliotecas que cumplen labores comunitarias más amplias que su presupuesto, y proyectos musicales que, aun teniendo impacto territorial, deben competir año a año por recursos insuficientes. En Chile, buena parte del ecosistema cultural se sostiene por vocación, redes, autogestión y desgaste.

    El problema se vuelve aún más evidente cuando se observa la discusión presupuestaria reciente. Durante la administración anterior, el Pase Cultural fue presentado como una política de acceso con una inversión pública de $15.630 millones, destinada a entregar $50.000 para consumo cultural a jóvenes y adultos mayores dentro de ciertos criterios de vulnerabilidad. Más allá de sus problemas de implementación y fiscalización, la medida apuntaba a un principio relevante: no basta con financiar la creación; también hay que financiar el acceso y estimular la demanda cultural.

    Pero la cultura volvió rápidamente al terreno de la sospecha presupuestaria. En 2026, la discusión pública quedó marcada por señales de austeridad, suspensión de programas, cuestionamientos al gasto cultural y decisiones como la paralización de la ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral, mientras se instalaban recomendaciones de recortes significativos en áreas vinculadas a infraestructura, patrimonio y fomento. La pregunta de fondo no es solo cuánto se recorta, sino qué idea de país queda detrás de ese recorte: una que entiende la cultura como inversión estratégica o una que la reduce a gasto prescindible.

    El contraste con los países de la OCDE es incómodo. Chile forma parte de ese club de economías desarrolladas o en vías de altos estándares institucionales, pero su política cultural suele estar más cerca de la lógica de emergencia que de una estrategia de desarrollo. En países donde la cultura se ha integrado a políticas industriales, educativas, urbanas, turísticas y tecnológicas, la inversión cultural no se mide solo por subvenciones directas: se articula con incentivos fiscales, formación de audiencias, exportación creativa, protección laboral, infraestructura territorial, internacionalización y sistemas de datos robustos. Chile, en cambio, todavía discute si financiar cultura es una prioridad.

    La música es un ejemplo claro. Cada lanzamiento no es solo una canción en plataformas: implica producción, grabación, mezcla, mastering, diseño, fotografía, videoclip, prensa, distribución, derechos de autor, conciertos, salas, técnicos, sonidistas, iluminadores, backline, transporte, alojamiento, medios, community managers, ticketing y consumo asociado. Un festival no termina en el escenario: activa comercio local, gastronomía, hotelería, turismo, seguridad, transporte, arriendo de equipos, prensa y empleo temporal. La cultura no vive aislada: derrama sobre otros sectores.

    Por eso, cuando se recorta cultura, no se recorta únicamente “arte”. Se recortan circuitos económicos completos. Se debilitan empleos. Se achican programaciones. Se reducen oportunidades para artistas emergentes. Se concentra aún más la oferta en Santiago. Se deja a regiones dependiendo de esfuerzos voluntaristas. Se empuja al sector privado a ocupar espacios que deberían tener orientación pública. Y, sobre todo, se limita el acceso de quienes no pueden pagar entradas, libros, talleres, conciertos o experiencias culturales sin apoyo estatal.

    También hay un efecto menos visible, pero igual de relevante: el debilitamiento democrático. La cultura cumple un rol de cohesión social, especialmente en sociedades tensionadas, fragmentadas y polarizadas. En barrios donde el Estado llega poco, un centro cultural, una biblioteca, una escuela artística, una feria, un teatro comunitario o un festival local pueden ser más que programación: pueden ser presencia pública, encuentro, seguridad, pertenencia y reparación simbólica.

    El debate, entonces, no debería centrarse solo en defender fondos. Debería elevarse a una pregunta mayor: ¿qué lugar ocupa la cultura en el modelo de desarrollo chileno? Si el país reconoce que la economía creativa aporta al PIB, genera empleo y abre oportunidades de innovación, entonces la política pública no puede seguir tratándola como una partida secundaria. Y si además se reconoce que la cultura fortalece ciudadanía, memoria, identidad y vida comunitaria, el argumento es todavía más fuerte.

    Chile necesita dejar atrás la idea de que invertir en cultura es premiar a un sector específico. Invertir en cultura es fortalecer una cadena de valor que va desde la creación hasta el consumo, desde el patrimonio hasta la tecnología, desde la sala independiente hasta la exportación de contenidos. Es apostar por empleo calificado, descentralización, turismo, educación, bienestar y democracia cultural.

  • Kiltro Attack estrena “Santiago”, su primer sencillo completamente en español

    Kiltro Attack estrena “Santiago”, su primer sencillo completamente en español

    La canción aborda la división social como mecanismo de distracción y marca una nueva etapa creativa para el artista chileno radicado en Los Ángeles.

    Kiltro Attack presenta “Santiago”, un sencillo que nace desde la observación crítica y la incomodidad. Lejos del discurso partidista, la canción reflexiona sobre cómo las divisiones políticas, deportivas y sociales terminan desviando la atención de problemas más profundos que afectan a la sociedad.

    “‘Santiago’ nació de una rabia tranquila. No de la que grita, sino de la que observa”, explica el artista. “La canción habla de ese mecanismo que nos mantiene enfrentados mientras lo que realmente importa ocurre fuera de nuestro campo de visión”.

    El lanzamiento marca un momento clave en la trayectoria de Kiltro Attack: es la primera vez que publica una canción íntegramente en español. Para el músico, el idioma era indispensable para transmitir el peso emocional y cultural del mensaje. “Hay cosas que en otro idioma no pesan igual. ‘Santiago’ es una ciudad, pero también un símbolo. Un lugar que genera orgullo y dolor al mismo tiempo”.

    Radicado actualmente en Los Ángeles, California, Kiltro Attack nació en Santiago de Chile y ha construido una propuesta propia en la intersección entre el nu metal y el metal industrial. Con “Santiago”, el artista reafirma su compromiso con una música que no busca entregar respuestas, sino provocar reflexión, conversación y cuestionamiento.

    Escucha ya “Santiago” en tu plataforma preferida.

  • Candelabro se queda con el Álbum del Año en unos Premios Pulsar 2026 marcados por la defensa de la cultura y algunas decisiones cuestionables

    Candelabro se queda con el Álbum del Año en unos Premios Pulsar 2026 marcados por la defensa de la cultura y algunas decisiones cuestionables

    Nota por Mattias Churruca.

    Estuvimos presentes en la jornada de clausura de los Premios Pulsar 2026, realizada este domingo en los estudios de TVN, una ceremonia que volvió a reunir a buena parte de la industria musical chilena para celebrar a los artistas, discos y canciones más destacados del último año.

    La noche contó con la presencia de figuras como Francisca Valenzuela, Ana Tijoux, Javiera Mena, Princesa Alba y Don Rorro, entre otros representantes de una escena diversa que, más allá de los premios, aprovechó el espacio para expresar su preocupación por el presente de la cultura en Chile. Los mensajes en defensa del financiamiento artístico y en rechazo a los recortes presupuestarios marcaron buena parte de la ceremonia, transformando el evento en una instancia de reconocimiento, pero también de reflexión sobre el futuro del sector.

    En materia de galardones, la gran vencedora de la noche fue la banda Candelabro. Su álbum Deseo, carne y voluntad obtuvo el premio a Mejor Álbum Rock y posteriormente se quedó con el reconocimiento más importante de la ceremonia: Álbum del Año. Un resultado que confirma el gran momento creativo de una agrupación que ha logrado consolidar una propuesta artística sólida y arriesgada dentro de la música chilena contemporánea.

    Mon Laferte sumó un nuevo reconocimiento gracias a Femme Fatale, ganador en la categoría Mejor Álbum Pop, mientras que Ana Tijoux y Hordatoj triunfaron con Serpiente de Madera en Rap, Reggae y R&B. Por su parte, Drefquila se quedó con el premio a Mejor Álbum Urbano por Después del Sol.

    Sin embargo, no todo fue celebración. Una de las decisiones más comentadas de la noche fue la elección de Kidd Voodoo como encargado de presentar el premio a Mejor Álbum Rock. Si bien nadie puede discutir el enorme impacto comercial y popular que vive actualmente el artista, la designación generó cierta extrañeza considerando el peso histórico y simbólico de la categoría.

    En una ceremonia donde gran parte de los premios fueron entregados por músicos, productores o figuras estrechamente vinculadas a cada género, llamó la atención que una de las categorías más emblemáticas de la música chilena no contara con la participación de algún referente de la escena rock nacional. Más aún considerando que el propio género atraviesa un momento particularmente complejo en términos de visibilidad mediática y espacios de difusión.

    No se trata de cuestionar la trayectoria o el éxito de Kidd Voodoo, sino de una decisión que parece evidenciar una tendencia cada vez más frecuente dentro de la industria: privilegiar el alcance mediático por sobre la representación simbólica de las distintas escenas musicales. En un país con referentes activos como integrantes de Los Tres, Lucybell, Kuervos del Sur, Weichafe, Fiskales Ad-Hok, Chancho en Piedra o tantas otras agrupaciones que han contribuido al desarrollo del rock chileno, la elección dejó una sensación difícil de ignorar.

    La ceremonia también dejó espacio para uno de los momentos más desconcertantes de la jornada. Tras recibir el premio a Mejor Álbum de Música Tropical por Purgatorio Carnaval, los integrantes de Banda Conmoción recibieron tras bambalinas un ejemplar en vinilo de La Brea, de Hesse Kassel, acompañado de una promoción comercial con descuento para una tienda asociada. La acción fue tan inesperada como confusa y generó comentarios entre artistas, asistentes y prensa acreditada, quienes intentaban entender la relación entre el reconocimiento obtenido y el particular «obsequio» promocional.

    Más allá de estos episodios, los Premios Pulsar continúan siendo la principal vitrina de reconocimiento para la música chilena. Una instancia necesaria para celebrar la diversidad artística del país, aunque también una oportunidad para revisar ciertas decisiones que, en ocasiones, parecen alejarse del espíritu de representación y valoración que dio origen a estos galardones.

    Ganadores destacados de los Premios Pulsar 2026

    Mejor Álbum de Música Tropical

    • Banda Conmoción – Purgatorio Carnaval

    Mejor Álbum Rap, Reggae y R&B

    • Ana Tijoux & Hordatoj – Serpiente de Madera

    Mejor Álbum de Música Electrónica

    • Chicarica – Invierno en la Playa

    Mejor Álbum Pop

    • Mon Laferte – Femme Fatale

    Mejor Álbum de Música Tradicional Folclórica Chilena

    • Calichal – Calichal 45 Años

    Mejor Álbum de Música Ranchera

    • Alanys Lagos – En desamor también se baila

    Mejor Álbum Rock

    • Candelabro – Deseo, carne y voluntad

    Mejor Álbum Metal

    • Engrupid Pipol – Quadragenta At Finem Mundi

    Mejor Cantautor/a

    • Camila Moreno – La primera luz

    Mejor Álbum de Música Urbana

    • Drefquila – Después del Sol

    Canción del Año

    • Cancamusa & Gepe – Dopamina

    Álbum del Año

    • Candelabro – Deseo, carne y voluntad

    Artista del Público

    • Alanys Lagos

    Premio SCD a la Canción Más Tocada en Radios

    • Joe Vasconcellos – Las Seis
  • Rayova publica su primer EP  “Actividades Recreativas para No Morir de Calor o Desamor”

    Rayova publica su primer EP  “Actividades Recreativas para No Morir de Calor o Desamor”

    La banda chilena Rayova presenta su primer EP “Actividades Recreativas para No Morir de Calor o Desamor”, un trabajo que reúne tres canciones que exploran distintas dimensiones de la experiencia humana: el desamor, la autocrítica y la necesidad de aceptar aquello que no podemos controlar. A través de una propuesta sonora en constante movimiento, el grupo construye un universo donde la energía musical convive con la reflexión emocional.

    Rayova apuesta por una creación auténtica, honesta y en constante evolución, alejándose de lo estrictamente mainstream. Y en su nuevo EP, en cuya grabación participaron Nicolás Barruetos (guitarra), Javier Loezar (batería), Matías Guzmán (bajo) y Juan Pablo Arancibia (voz y guitarra rítmica), eso queda claro. “Actividades Recreativas para No Morir de Calor o Desamor” reúne tres composiciones que funcionan como distintos capítulos de una misma búsqueda personal.

    «Lunas Llenas» abre el recorrido abordando la tristeza, la confusión y la vulnerabilidad que deja un amor no correspondido. Inspirada en el quiebre emocional y la búsqueda de respuestas, la canción propone transformar el dolor en aprendizaje. Musicalmente, combina ritmos percusivos cargados de energía con melodías vocales decididas y momentos de psicodelia inspirados en referentes como Stereolab, construyendo una atmósfera nostálgica y cinematográfica.

    Por su parte, «Control» explora la tensión entre la necesidad de planificarlo todo y la realidad impredecible de la vida. A partir de experiencias ligadas al movimiento, los viajes y la incertidumbre, la canción reflexiona sobre la lealtad, la aceptación, la madurez emocional y la importancia de disfrutar el presente. En lo musical, destaca por incorporar elementos del ska y el roots reggae, sumando grooves contagiosos, guitarras en contratiempo y pasajes psicodélicos que amplían el espectro sonoro de la banda.

    En «Una Reflexión», la banda se sumerge en un proceso de autoanálisis marcado por la nostalgia, la curiosidad y la rabia. La canción retrata una conversación interna que transcurre en escenarios íntimos y bohemios, donde el personaje revisa su pasado, cuestiona sus pensamientos y busca nuevas formas de relacionarse con el presente. Todo bajo el sonido de guitarras suaves y dinámicas que alternan momentos de calma con explosiones de intensidad emocional.

     Con “Actividades Recreativas para No Morir de Calor o Desamor” Rayova inicia una nueva etapa creativa marcada por la exploración sonora, la apertura estilística y la consolidación de una identidad más definida. 

    El EP ya se encuentra disponible en plataformas digitales.

  • Irina Doom continúa su “Gira Soberana” Valdivia y Osorno

    Irina Doom continúa su “Gira Soberana” Valdivia y Osorno

    La rapera se presentará en Valdivia y Osorno junto a DJ Web.

    Tras un exitoso paso por Concepción, Temuco y Villarrica, la rapera y actriz chilena Irina Doom dio inicio a la Gira Soberana, su primera circulación por el sur de Chile, un recorrido que la llevará a presentarse también en Valdivia y Osorno junto a DJ Web. Esta gira se enmarca en la difusión de su más reciente proyecto musical, Soberana, consolidando una propuesta artística que cruza hip hop, performance y una potente puesta en escena.

    Con más de una década de trayectoria en la escena independiente, Irina Doom ha desarrollado un lenguaje propio que integra música, actuación y teatralidad. Su trabajo se caracteriza por una lírica directa, una estética contundente y una mirada crítica en torno al cuerpo, la identidad, la resistencia y el lugar de las mujeres dentro de la cultura urbana.

    La Gira Soberana contempla una serie de presentaciones que acercarán al público del sur una experiencia escénica intensa, donde la música se entrelaza con elementos performáticos y una narrativa visual coherente con el universo de la artista. Cada show, de aproximadamente una hora de duración, incluirá canciones de Soberana junto a parte de su repertorio anterior, dando cuenta de la evolución de su propuesta.

    Soberana profundiza en la búsqueda artística de Irina Doom, transitando entre la fuerza, la vulnerabilidad y la afirmación personal. A través de este trabajo, la artista instala una voz singular dentro del rap chileno contemporáneo, posicionándose como una figura capaz de transformar el escenario en un espacio de expresión, confrontación y belleza.

    Más allá de lo musical, la Gira Soberana busca fortalecer la circulación de propuestas independientes en regiones, generar vínculos con escenas locales y abrir nuevos espacios para proyectos liderados por mujeres dentro del hip hop nacional. La iniciativa se plantea como una instancia de encuentro con públicos, medios, espacios culturales y comunidades creativas del sur de Chile.

    “Esta gira representa un paso muy importante en el camino de Irina Doom. Es la posibilidad de llevar Soberana a nuevos territorios, encontrarse con públicos del sur y fortalecer una red de circulación independiente para una propuesta que viene creciendo con mucha fuerza”, señala la producción de la gira.

    La circulación contará con el trabajo colaborativo de gestores, espacios y equipos locales en cada ciudad, reforzando una lógica de descentralización cultural y articulación territorial.

    Sobre Irina Doom

    Irina Doom es una rapera y actriz chilena con una extensa trayectoria en la escena independiente. Su propuesta cruza hip hop, performance y teatralidad, construyendo un universo artístico donde la palabra, el cuerpo y la puesta en escena son fundamentales. Con Soberana, la artista consolida una etapa creativa marcada por la fuerza escénica, la autonomía y una voz femenina potente dentro del rap chileno.

  • Premios Pulsar 2026 entrega sus primeros galardones en una sólida y emotiva Gala Inaugural

    Premios Pulsar 2026 entrega sus primeros galardones en una sólida y emotiva Gala Inaugural

    Nota por Mattias Churruca. Reportera Amanda Fuenzalida. Fotografías por Sebastián lopez.

    Una vez más estuvimos presentes en los Premios Pulsar, la ceremonia más importante de la música chilena, que dio inicio a su edición 2026 con una destacada Gala Inaugural realizada la noche del jueves 4 de junio en la Sala SCD Plaza Egaña.

    La jornada reunió a artistas, compositores, productores, medios de comunicación y representantes de la industria en una ceremonia que destacó por su impecable organización y un evidente crecimiento en términos de producción respecto a años anteriores. Cada detalle estuvo cuidadosamente coordinado, dando forma a una velada elegante, dinámica y a la altura de la relevancia que hoy tiene este reconocimiento para la música nacional.

    La actividad comenzó cerca de las 19:30 horas con una concurrida alfombra roja que convocó a decenas de medios acreditados y figuras de la escena local como Princesa Alba, Manuel García y Hesse Kassel, entre muchos otros artistas que llegaron para ser parte de la primera jornada de premiación.

    Uno de los momentos más destacados de la noche estuvo a cargo de una emotiva e impecable conjunción de guitarras liderada por Horacio Salinas junto a Romilio Orellana, Martín Silva y Miguel Molina. Los músicos presentaron una pieza especialmente creada para la ocasión, inspirada en el legado de La Nueva Canción Chilena, a esto se sumó las presentaciones de Decessus y Papanegro.

    La conducción estuvo a cargo de Ignacio Franzani, acompañado por distintos invitados encargados de anunciar las categorías y ganadores de la noche. Entre los primeros reconocimientos destacaron Claudio como Mejor Álbum Jazz; Chola y Gitano en la categoría Mejor Álbum de Fusión y Raíz Latinoamericana; Martín Letelier como Mejor Compositor de Música Clásica; y Dindi Jane, quien obtuvo el premio a Mejor Álbum Balada o Música Romántica por Debut & Despedida.

    Por su parte, Mon Laferte fue reconocida como Intérprete Vocal del Año, mientras que el Premio a la Difusión de la Música de los Pueblos Originarios recayó en Carmen Curical, Manuel Huichao y Freddy Chávez. En el ámbito audiovisual, Pablo Ilabaca y Martín Benavides fueron distinguidos como Mejores Compositores de Música Incidental para Audiovisuales por su trabajo en la película 31 Minutos: Calurosa Navidad.

    La ceremonia también reconoció a Francisco Victoria como Mejor Productor Musical, mientras que Ilusiones Ópticasde Mapocho Orquesta obtuvo el premio a Grabación del Año gracias al trabajo realizado por Juan Pablo Quezada. En tanto, Antonio Villamandos se quedó con el galardón a Mejor Videoclip por Tímida de Chini.png, y Jorge Leiva fue premiado en la categoría Mejor Publicación Musical Literaria por su libro Víctor Jara. 150 Canciones y Un Poema. Grabaciones 1957-1973.

    Más allá de los premios, la Gala Inaugural volvió a demostrar la importancia de generar espacios que reconozcan y proyecten el trabajo de músicos, compositores y profesionales que forman parte del ecosistema musical chileno. Una primera jornada que dejó una excelente impresión y que confirma el positivo momento que atraviesa la principal celebración de la música nacional.

    Alfombra Roja:

    Shows Decessus y Papanegro

  • Puerto Orquesta presenta“Grandes Canciones Chilenas Vol. 1”con figuras de la música nacional

    Puerto Orquesta presenta“Grandes Canciones Chilenas Vol. 1”con figuras de la música nacional

    Puerto Orquesta graba versiones de emblemáticas canciones junto a figuras clave de la música chilena como Aldo “Macha” Asenjo, Fernando Ubiergo, Andrés de León, Carlos Cabezas, Ginette Acevedo y Pancho Puelma, entre otros. La trayectoria y el sello de cada integrante han consolidado al colectivo como un referente de la escena popular nacional.

    La destacada agrupación chilena Puerto Orquesta continúa consolidando su propuesta artística con el lanzamiento de su más reciente producción discográfica, “Grandes Canciones Chilenas Vol. 1”, trabajo desarrollado junto al sello discográfico Master Media.

    El álbum, disponible en plataformas digitales, reúne una selección de emblemáticas canciones chilenas reinterpretadas en un potente formato Big Band, sello característico de la agrupación dirigida por el músico José Godoy. La producción cuenta con la participación de destacados artistas nacionales como Aldo “Macha” Asenjo, Fernando Ubiergo, Andrés de León, Carlos Cabezas, Ginette Acevedo y Pancho Puelma, entre otros.

    Fundada en 2015, Puerto Orquesta ha desarrollado una importante trayectoria artística enfocada en rescatar el patrimonio sonoro chileno, fusionando investigación musical, creación y arreglos contemporáneos que acercan las grandes canciones nacionales a nuevas generaciones.

    Gracias a esta visión artística, la agrupación ha logrado presentarse en importantes escenarios como el Teatro municipal de viña del mar, Scd, la gran fiesta de chile en Valparaíso (Plaza Sotomayor), y colaborar con reconocidas figuras de la música chilena, consolidando una propuesta innovadora y de gran calidad interpretativa. 

    En 2023, además, fueron reconocidos por el Gobierno Regional de Valparaíso como Embajadores Culturales de la región por su aporte al desarrollo cultural y la preservación del patrimonio musical chileno.

    El lanzamiento de “Grandes Canciones Chilenas Vol. 1» junto a Master Media,representa un nuevo paso en la proyección nacional e internacional de Puerto Orquesta, llevando la riqueza de la música chilena a nuevas audiencias.

    Actualmente, la agrupación trabaja en la grabación de su próxima producción discográfica, “Grandes Canciones Chilenas Vol. 2”, la cual continuará esta línea musical incorporando nuevas colaboraciones con destacadas voces nacionales.

    Sigue a Puerto Orquesta en sus redes sociales y plataformas digitales: Instagram