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  • Indie folk, duelos y contención colectiva en «Derramar el Tiempo», el esperado debut de El Mulu

    Indie folk, duelos y contención colectiva en «Derramar el Tiempo», el esperado debut de El Mulu

    Como una invitación a habitar el presente, el artista chileno radicado en México entrega un primer LP atravesado por brillantes colaboraciones de la escena folk del continente y un ánimo emotivo que transforma la pérdida en un espacio de encuentro. El álbum llegará a los escenarios con una gira que contempla conciertos en México y una visita a nuestro país en diciembre.

    Tal vez es momento de desaprender la idea de que el tiempo todo lo cura. «Es una falsa promesa», dice El Mulu, músico chileno que en 2020 viajó a México y, por cosas de la vida y la pandemia, terminó haciendo de ese país su hogar, desde donde hoy presenta su álbum debut «Derramar el Tiempo».

    «Creo que muchas veces nos refugiamos en esa frase para dilatar nuestro compromiso con el presente, delegando al futuro el cuidado de las cosas importantes. Cuando el tiempo se desborda y se derrama, lo único que realmente nos queda es el ahora: qué sentimos, cómo nos hacemos cargo y cómo acompañamos a quienes tenemos al lado», profundiza sobre la principal inspiración para el trabajo de 13 canciones que expande el lenguaje del folk hacia territorios más contemporáneos y envolventes.

    Con la guitarra acústica como eje para vestir versos sobre pérdidas, búsquedas y lo hermoso y necesario de hacer comunidad –sobre todo cuando se vive como migrante–,sumado a arreglos atmosféricos y momentos de épica latinoamericana,«Derramar el Tiempo»comparte un cancionero cálido y emotivo que acompaña con dulzura los tránsitos personales; una bitácora sentimental para encontrar belleza y contención en momentos de desborde, de dolor, de duda.

    «Yo veo estas canciones como pequeños duelos secretos. Cosas que me atraviesan profundamente pero que muchas veces no logro decir de otra manera. Creo que el disco terminó funcionando como un registro emocional de estos últimos cuatro años, marcados por los cambios abruptos, los duelos, las despedidas y el hambre de transformar el presente», explica Ignacio Sánchez, nombre real de El Mulu,sobre el álbum que contó con la co-producción de Coco Godas, Claudio Rojas y Sebastián Casanova.

    Acompañarse en un presente como el nuestro es crucial, y el músico que abrió los shows de la gira «Pánico» de Manuel García el año pasado lo sabe bien. Pehuenche (México), F Mack (Haití), El mismo de antes (México), Julya y Mono (Argentina), Sofía Campos (Argentina) y Benjamín Walker (Chile) son las voces que lo acompañan en un recorrido que comenzó como una aventura viajera y que se transformó en una vida que hoy comparte desde la vulnerabilidad y el deseo de ser canción, con ese poder mágico de estar ahí para otros.

    «A casi todos los conocí viviendo en Ciudad de México, compartiendo conciertos, fiestas entre cantores y amistades que fueron naciendo a través de la música. En ese sentido, siento que es un disco de mucha migración vocal y de encuentros humanos», cuenta sobre el trabajo cuyo espíritu comunitario también se ve reflejado en el videoclip de «Si llega el desastre», pieza ya disponible en su canal de YouTube, dirigida por Cristóbal De La Cuadra.

    Tras adelantar siete sencillos durante 2025, El Mulu finalmente da el paso que faltaba y estrena una placa fundamental para este año en el que todo parece desmoronarse. Con ternura, una melancolía luminosa y vastos paisajes de raíz latinoamericana engrandecidos gracias al pop y sus posibilidades, regala un refugio para quienes comienzan a sospechar que el tiempo no siempre sana las heridas, pero sí nos va mostrando la manera –y las personas– capaces de hacer ese camino más amable. 

    El viaje seguirá su rumbo natural con el «Derramar el Tiempo Tour», gira que tendrá una parada el 7 de noviembre en CDMX, con dos funciones en el Foro del Tejedor, y que llegará a Chile el 16 de diciembre con un concierto en el Teatro Camilo Henríquez, en Santiago. Para más información sobre los shows, te invitamos a seguir las redes sociales de El Mulu.

  • Rey Fango transforma el derrumbe emocional en rock pesado con “Después de Ti”

    Rey Fango transforma el derrumbe emocional en rock pesado con “Después de Ti”

    La banda santiaguina estrena un single oscuro y visceral.

    Rey Fango presenta Después de Ti, su nuevo sencillo, una canción que combina la crudeza del rock y hard rock moderno con la sensibilidad melancólica del grunge y la fuerza del rock pesado de raíz clásica.

    El tema aborda el desgaste emocional de quien entrega todo por sostener una relación que, inevitablemente, termina derrumbándose. A través de guitarras densas, una interpretación vocal cargada de tensión y una producción sólida, a cargo de Mauricio Zavala, la banda transforma el vacío, la frustración y la pérdida de identidad en un relato.

    Formada en Santiago de Chile a comienzos de 2019, Rey Fango ha construido un sonido propio a partir de influencias que van desde el rock clásico, el hard rock y el grunge hasta el post punk y el stoner. Su propuesta se caracteriza por una potente presencia escénica, composiciones marcadas por experiencias vitales y una búsqueda constante de honestidad emocional.

    Después de Ti ya esta disponible en todas las plataformas digitales y el lanzamiento estará acompañado de un show oficial que la banda anunciará a través de sus redes sociales.

    Rey Fango está integrado por Joey Sman Toledo en voz y guitarra, Paolo Moreno en guitarra principal, Pichy Camus en bajo y Coqui Yaconis en batería.

  • Alto Voltaje celebrará los 20 años del disco «Historia de mi vida hasta mi muerte» con un show inolvidable

    Alto Voltaje celebrará los 20 años del disco «Historia de mi vida hasta mi muerte» con un show inolvidable

    ALTEste 2026 se conmemoran dos décadas de Historia de mi vida hasta mi muerte’, el álbum que marcó el nacimiento discográfico de Alto Voltaje, y que dio inicio a una de las trayectorias más sólidas y persistentes del rock pesado chileno. Publicado originalmente en 2006, se trata de una obra conceptual profundamente íntima y conmovedora, compuesta por el vocalista Víctor Escobar, durante el proceso de enfermedad terminal y posterior fallecimiento de su padre.

    A través de una narrativa desarrollada desde el heavy metal y el hard rock en español, el disco recorre de manera cruda e introspectiva las distintas etapas de la vida de un hombre, desde su nacimiento hasta su último aliento.‘Historia de mi vida hasta mi muerte’ es un retrato honesto de la fragilidad humana y del profundo impacto que genera la pérdida de un ser querido.

    Vigentes sin interrupciones desde 1998, ALTO VOLTAJE ha sabido ganarse un espacio propio en la escena nacional, con una mezcla inconfundible que reúne lo mejor del rock chileno, elementos del heavy metal en español, e incluso el punk más pesado. Pero si hay un terreno donde la banda brilla con luz propia, es en sus letras con relatos del ciudadano común, del barrio y la población, que hoy suenan más vigentes que nunca en el Chile actual. En sus propias palabras se autodefinen como “la inmensa minoría”, pero “con la hinchada más ruidosa y apañadora”.

    A lo largo de casi tres décadas de carrera, la agrupación ha levantado un catálogo de cuatro discos de estudio, dos reediciones y un doble en vivo. A ‘Historia de mi vida hasta mi muerte’ le siguieron ‘Luchando por el rock’, el doble en vivo ‘Contracorriente’ (2016), que resume toda la potencia del heavy rock sobre las tablas, y ‘Manifiesto’ (2023), su cuarto trabajo de estudio editado por IGED Records, en una proclamación honesta y directa que retrata la voz y el sentir de la gente común que pertenece a los barrios de Chile.

    ALTO VOLTAJE se ha consolidado como una de las bandas chilenas con más presentaciones en vivo, compartiendo escenario con grandes exponentes internacionales del género como Barón Rojo, Rata Blanca, Mago de Oz, Warcry, Stratovarius, Tierra Santa y Paul Di’Anno, además de ser parte del cartel de The Metal Fest en 2013 y nuevamente en 2024. 

    Actualmente, la agrupación está conformada por Víctor Escobar en voz, Ery López en bajo y voces, Pedro Muñoz en batería, José Canales en guitarra y coros y Fabrizio Acuña en guitarra y coros, formación que continúa dando vida al sonido y la esencia que han caracterizado a la banda por más de 20 años.

    En el marco de la conmemoración de los 20 años de su álbum debut, se suma una descarga implacable de himnos que han marcado su trayectoria, reafirmando la vigencia de una banda que tras 28 años de carrera, sigue sonando sin bajar ni un decibel. 

    La velada contará con la participación de tres bandas nacionales. Abrirá la jornada, Devil Presley, banda de hard rock fundada en 1998, con siete discos, y un recorrido que incluye haber dado soporte para Motörhead, rock crudo y directo de raíz clásica. Acero Letal, referentes del heavy/speed metal porteño nacido en Valparaíso, que tras su álbum ‘Legiones’ (2024, vía Witches Brew Records) ha llevado su descarga a escenarios de Argentina, Perú, España y Grecia. Completa el cartel, Triburbana, agrupación formada en 2001, que fusiona el rock chileno con ritmos e instrumentos latinos e indígenas y una marcada carga social, con presentaciones incluso en el Cosquín Rock argentino. 

    Tres propuestas que sumarán su propia potencia a una cita ineludible: el próximo 21 de noviembre de 2026, desde las 17:30 hrs, en teatro Cariola, dedicadas a la hinchada que ha seguido a ALTO VOLTAJE desde sus inicios.

    Las entradas se encuentran disponibles a través del sistema Passline. Valores sin cargo por servicio:

    Preventa 1: $10.000

    Preventa 2: $12.000

    Día del evento: $15.000

    Palcos: $19.000

    Produce Chargola y 1000 Voltios Producciones

  • Dani Ride cierra la era «Diva del Pop» junto a Q’ARE con «123 Karma», el focus track de su nuevo álbum

    Dani Ride cierra la era «Diva del Pop» junto a Q’ARE con «123 Karma», el focus track de su nuevo álbum

    Dani Ride presenta oficialmente «Diva del Pop», su esperado cuarto álbum de estudio y el proyecto más ambicioso de su carrera hasta la fecha. Como carta de presentación del disco, el artista chileno estrena «123 Karma«, focus track del álbum, una poderosa colaboración junto a Q’ARE, una de las propuestas emergentes más prometedoras del pop nacional.

    Construido entre el dance pop, el europop y las influencias que han marcado la trayectoria de Dani Ride, «123 Karma» se transforma en uno de los momentos más intensos del disco. La canción aborda las consecuencias de la traición, la pérdida de confianza y la certeza de que toda acción termina encontrando su retorno.

    «123 Karma» nació desde una experiencia profundamente personal para el artista. Sin embargo, lejos de transformarse en una canción de venganza, se convierte en una reflexión sobre la resiliencia y la capacidad de seguir adelante.

    «La mejor venganza es seguir avanzando y seguir luchando por tu felicidad, porque a la otra persona se le va a devolver exactamente lo que ha sembrado», explica Dani Ride.

    La colaboración con Q’ARE venía gestándose desde hace más de un año. Tras diversas conversaciones y encuentros creativos, la boy band se sumó a una canción que también conectaba con experiencias personales de sus integrantes, aportando una mirada complementaria a la historia.

    «Es muy interesante para nosotros formar parte de este momento de la carrera de Dani. Sabemos que este disco representa un cierre importante para él y nos honra que haya querido compartirlo con nosotros», comentan desde Q’ARE.

    Musicalmente, la canción reúne distintas influencias del pop contemporáneo, incorporando elementos de la estética oscura y dramática que atraviesa gran parte del universo creativo del artista. La producción estuvo a cargo de Cocó con Tilde y Yamin, mientras que la mezcla fue realizada por Enzo Massardo.

    El lanzamiento llega acompañado por el videoclip más ambicioso realizado por Dani Ride hasta ahora, dirigido por José Ángel y con coreografía de Andrés Salas. Por primera vez, el artista apuesta por una propuesta centrada en el baile, integrando actuación, performance y una narrativa visual que expande el concepto del álbum.

    «Diva del Pop» reúne canciones creadas durante uno de los períodos más complejos y transformadores en la vida del artista. A través de sus distintas composiciones, Dani Ride explora emociones como la desilusión, la rabia, la nostalgia, el duelo y la aceptación, construyendo un recorrido emocional que encuentra en la pista de baile un espacio para la catarsis y la transformación.

    Con este lanzamiento, Dani Ride pone punto final a una etapa artística marcada por la búsqueda constante de una imagen idealizada para abrir paso a una nueva etapa creativa mucho más libre, honesta y conectada con su identidad.

  • Los Sobrinos de la Villa emprenden gira por el sur de Chile: cueca brava, jazz huachaca y poesía popular en movimiento

    Los Sobrinos de la Villa emprenden gira por el sur de Chile: cueca brava, jazz huachaca y poesía popular en movimiento

    Entre cuecas choras, jazz huachaca, guitarras de barrio y poesía popular, la agrupación originaria de Villa Alemana prepara “Gira Lo Único que Hacemos – Sur de Chile 2026”, una travesía de 11 fechas por seis comunas del sur del país, financiada gracias a la adjudicación de un fondo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

    Hay bandas que salen de gira para mostrar canciones y hay otras, como Los Sobrinos de la Villa, que salen a recorrer ciudades para compartir una manera de mirar el mundo.

    La gira marca el cierre promocional de Lo Único que Hacemos, el primer disco de estudio de la banda publicado en agosto de 2024, un álbum de 16 composiciones originales donde conviven siete piezas en clave jazz huachaca y nueve cuecas choras. Un trabajo que no solo rescata la tradición popular chilena, sino que también la empuja hacia nuevos territorios sonoros, mezclando la bohemia cuequera con aromas de jazz manouche y relatos profundamente ligados al territorio, al oficio y a la memoria popular.

    Pero Los Sobrinos de la Villa no quieren limitar la experiencia a un escenario. Por eso, la gira también incorpora clases magistrales de poesía popular y mediación cultural, espacios pensados para conversar, improvisar y descubrir de manera lúdica y cercana las estructuras líricas de la cueca, sus grandes exponentes y el valor cultural de una tradición que sigue viva en las esquinas, en las fondas y en la música de raíz contemporánea.

    El recorrido comenzará el jueves 18 de junio en Valdivia, específicamente en Casa Prochelle, donde realizarán la primera clase magistral antes de presentarse en Sidrería Señorita. La banda volverá al día siguiente a Casa Prochelle para ofrecer un concierto en vivo y posteriormente cerrar la jornada en Cervecería Bünemann.

    Luego será el turno de Temuco, ciudad donde el grupo se presentará el sábado 20 en Bar La Perrera. Más adelante, los días 22 y 23 de junio, desarrollarán actividades formativas y musicales en el Centro Cultural Galo Sepúlveda, fortaleciendo el vínculo entre la música popular y los espacios culturales del territorio.

    La ruta continuará el miércoles 24 en Lautaro, con una jornada conjunta de mediación y concierto en el Centro Cultural de Lautaro, para posteriormente trasladarse a Angol el jueves 25, donde participarán de una fecha organizada por el sello Frontera Sur.

    El cierre del recorrido tendrá aroma penquista: el viernes 26 de junio la agrupación llegará a la Corporación Cultural de San Pedro de la Paz, culminando el sábado 27 con una presentación en el histórico recinto Casa de Salud de Concepción, uno de los escenarios más emblemáticos de la música en vivo del sur de Chile.

    Más allá de los conciertos, la gira busca fortalecer redes con corporaciones culturales, agrupaciones folclóricas y espacios independientes que mantienen viva la tradición de la poesía popular y la música de raíz. Una apuesta que dialoga directamente con la identidad de la banda, un proyecto artístico y de gestión cultural que ha trabajado activamente en la puesta en valor de espacios patrimoniales, oficios y prácticas históricamente relegadas de los circuitos institucionales.

    Porque si algo han demostrado Los Sobrinos de la Villa, es que la cueca sigue teniendo calle, conversación y futuro. Y que el jazz huachaca todavía puede sonar como una sobremesa larga, una peña improvisada o una madrugada compartida entre amigos.

    Esta gira, más que un cierre, parece el comienzo de una nueva ruta para una agrupación que entiende la música popular no solo como espectáculo, sino también como encuentro, memoria y comunidad. Sigue a la banda en sus redes sociales y busca tu fecha preferida para ser parte de este importante tour musical y cultural.

  • Zoé M. Federoff se suma a la gira de Roy Khan y dirá presente en Chile este 15 de octubre en Blondie

    Zoé M. Federoff se suma a la gira de Roy Khan y dirá presente en Chile este 15 de octubre en Blondie

    Se confirma que Zoé M. Federoff, vocalista y compositora de Catalyst Crime, será la invitada especial durante toda la gira sudamericana que encabezará el ex cantante de Kamelot, incluyendo su esperado paso por Chile el próximo 15 de octubre en Blondie.

    La incorporación de Zoé M. Federoff añade un atractivo adicional a una gira que promete revivir algunos de los momentos más emblemáticos de la carrera de Roy Khan. La artista estadounidense se ha consolidado como una de las voces emergentes más interesantes del metal sinfónico contemporáneo gracias a su trabajo al frente de Catalyst Crime, proyecto que actualmente prepara el lanzamiento de su segundo álbum.

    La noticia adquiere además un significado especial considerando la admiración pública que Zoé M. Federoff ha manifestado por Roy Khan durante los últimos años. Tras su salida de Cradle of Filth en 2025, la cantante destacó al músico noruego como una de las figuras que más la inspiró a seguir un camino artístico basado en la autenticidad y la convicción personal.

    La música que Zoë crea con Catalyst Crime habla por sí sola. No puedo imaginar un mejor lugar para compartir escenario por primera vez que Sudamérica, con un público que siente cada emoción intensamente”, señaló Roy Khan respecto a esta colaboración.

    Por su parte, Zoé no ocultó su entusiasmo por formar parte de esta gira:

    Roy Khan es uno de mis vocalistas favoritos de todos los tiempos y su trabajo en Kamelot ha influido enormemente en mi camino musical, especialmente el icónico álbum The Black Halo. Poder interpretarlo cada noche junto al propio Roy es un privilegio incomparable. ¡Latinoamérica, nos vemos muy pronto!

    La jornada en Santiago contará además con la presencia de MAESTRICK, mientras que la apertura estará a cargo de las bandas chilenas THE PANIC CLIFFS y CABARET BURDEL, el próximo 15 de octubre en Blondie. Entradas disponibles por Passline.cl

    Produce Spiralis Pro.

  • El chaqueteo como síntoma: por qué Chile sigue tirando para abajo a sus propios artistas

    El chaqueteo como síntoma: por qué Chile sigue tirando para abajo a sus propios artistas

    Mientras la música chilena crece en cifras, públicos e impacto internacional, una parte del país insiste en mirar a sus artistas con sospecha. No es solo mala onda: es una mezcla de inseguridad cultural, clasismo, validación extranjera y precariedad de industria.

    Hay una frase que en Chile se repite casi como diagnóstico nacional: “el chileno es chaquetero”. Se dice en el fútbol, en la televisión, en la política, en el emprendimiento y, por supuesto, en la música. Cuando un artista nacional comienza a crecer, cuando llena una sala, aparece en un festival, gana un premio o cruza la frontera, la reacción no siempre es orgullo. Muchas veces es sospecha.

    “Está sobrevalorado”.
    “¿Y este quién es?”.
    “Eso es puro pituto”.
    “Antes hacía buena música”.
    “Qué vergüenza que eso represente a Chile”.

    El fenómeno no es nuevo, pero las redes sociales lo volvieron más visible, más rápido y más cruel. El comentario irónico, el meme y el juicio instantáneo se transformaron en una forma de participación cultural. El problema es que, muchas veces, esa participación no busca discutir la obra, sino destruir la posibilidad de que alguien cercano destaque.

    En la música chilena, el chaqueteo funciona como una paradoja: exigimos más industria, más profesionalismo, más escenarios y más reconocimiento internacional, pero cuando un artista nacional empieza a conseguirlo, parte del público reacciona como si ese avance fuera una amenaza personal.

    Una de las claves del fenómeno está en la cercanía. Al artista extranjero se le permite el mito. Llega empaquetado por una industria, por una narrativa, por una estética global, por millones de reproducciones y una validación previa. No conocemos su barrio, sus contradicciones ni sus tropiezos. Lo recibimos como producto terminado.

    Con el artista chileno pasa lo contrario. Lo sentimos demasiado próximo. Podría haber estudiado con nosotros, haber tocado en el mismo bar, haber subido canciones desde una pieza, haber pedido apoyo por Instagram o haber pasado años tocando para poca gente. Esa cercanía, en vez de producir empatía, muchas veces produce incomodidad.

    Porque si alguien cercano logra avanzar, deja en evidencia una pregunta incómoda: ¿por qué él sí y yo no? Ahí el juicio estético se mezcla con el resentimiento, la comparación social y la sospecha. La crítica deja de ser sobre la canción y pasa a ser sobre la legitimidad del artista.

    En Chile cuesta aceptar el éxito sin pedirle explicaciones. Si alguien llega lejos, rápidamente se buscan motivos externos: contactos, suerte, moda, algoritmo, apellido, apariencia, “pituto”.

    No es falta de talento: es falta de validación interna

    La idea de que “en Chile no hay buena música” ya no resiste análisis. La escena nacional es diversa, productiva y competitiva: urbana, pop, rock, folk, jazz, electrónica, metal, música experimental, canción de autor, música docta y múltiples cruces territoriales. El problema no es la ausencia de talento, sino la fragilidad del reconocimiento.

    Chile suele celebrar a sus artistas cuando ya fueron validados afuera. Cuando llenan en México, cuando los escucha Argentina, cuando aparecen en festivales europeos, cuando una plataforma global los destaca o cuando un medio extranjero escribe sobre ellos. Entonces recién parecen “importantes”.

    Esa lógica revela una inseguridad cultural profunda: nos cuesta creer en lo propio hasta que otro mercado nos autoriza a hacerlo.

    Redes sociales: la democratización del apoyo y del desprecio

    Las redes permitieron algo fundamental: que artistas sin sello, sin radio y sin grandes presupuestos pudieran llegar directamente a sus audiencias. Pero también transformaron la opinión en espectáculo. Hoy no basta con escuchar una canción; hay que reaccionar, calificar, compararla, burlarse o tomar partido.

    El algoritmo no premia necesariamente la reflexión, sino la intensidad. Y la negatividad suele viajar más rápido que el matiz. Decir “no me gustó por estas razones” exige tiempo, escucha y argumento. Decir “qué fome”, “qué vergüenza” o “música de mierda” entrega una recompensa inmediata: likes, complicidad, pertenencia.

    Así, el chaqueteo se vuelve una forma barata de capital social. El comentario destructivo permite parecer exigente, inteligente o superior sin hacerse cargo de nada. En música, esa actitud se disfraza de criterio: “yo sí sé lo que es bueno”. Pero muchas veces no es crítica musical, es desprecio de clase, rechazo generacional o incomodidad frente a nuevas formas de éxito.

    El antídoto contra el chaqueteo no es la complacencia. Apoyar la música chilena no significa decir que todo es bueno, ni suspender el juicio crítico, ni convertir el periodismo musical en propaganda. Una escena sana necesita crítica, pero crítica de verdad: contextualizada, argumentada, informada, capaz de distinguir entre gusto personal, análisis artístico y ataque gratuito.

    La diferencia es simple. La crítica busca comprender y elevar la conversación. El chaqueteo busca bajar al otro de lugar.

  • Batallas de freestyle en La Florida: alcalde Reyes y El Menor inician nuevos talleres para incentivar asistencia a clases

    Batallas de freestyle en La Florida: alcalde Reyes y El Menor inician nuevos talleres para incentivar asistencia a clases

    Más de 1.000 estudiantes de establecimientos municipales participarán durante este año en una iniciativa que busca fortalecer la asistencia escolar a través de la cultura urbana, la improvisación y el desarrollo socioemocional.

    Luego del éxito alcanzado el año pasado, el alcalde de La Florida, Daniel Reyes, dio inicio a una nueva temporada de talleres de freestyle para incentivar la asistencia escolar. La iniciativa, que utiliza el arte de la improvisación como herramienta pedagógica y de transformación, será impartida por Efraín Reeve, más conocido como El Menor, actual campeón internacional de Red Bull Batalla 2026.

    El programa, que busca cautivar a niños, niñas y adolescentes a través de la cultura urbana, contará en esta edición con la participación de más de 1.000 estudiantes provenientes de diversos establecimientos municipales de la comuna.

    Los talleres, combinados con otras medidas impulsadas por el municipio, contribuyeron a aumentar la asistencia escolar desde un 79% en 2024 a un 82% en 2025. En un contexto donde el ausentismo continúa siendo uno de los principales desafíos para las comunidades educativas, la iniciativa apuesta por hablar el lenguaje de los jóvenes, generando espacios de expresión donde la disciplina, el respeto y la perseverancia se transforman en mejores hábitos escolares.

    El alcalde Daniel Reyes sostuvo que “estamos utilizando herramientas creativas que resuenan con los intereses de niños y jóvenes. El freestyle es disciplina, agilidad mental y, sobre todo, una oportunidad para que los estudiantes se sientan parte activa de su comunidad escolar. Queremos que los estudiantes de nuestra comuna sepan que el colegio no es un espacio ajeno a sus aficiones; aquí sí se puede combinar el rigor del aprendizaje con sus gustos musicales y artísticos”.

    Efraín Reeve, más conocido como El Menor, valoró el impacto que pueden tener estos espacios en la formación de los estudiantes. “Queremos que los niños se motiven a asistir a clases y entiendan que el freestyle también puede ser una herramienta para aprender y desarrollarse. Estamos trabajando para que en cada taller puedan avanzar, mejorar sus rimas y ganar confianza. Mi mensaje es que aprovechen esta oportunidad, que practiquen, lean, se informen y sigan desarrollando sus talentos. Los esperamos en los talleres, pero recuerden que para participar también hay que comprometerse con la asistencia al colegio”, señaló el campeón internacional de Red Bull Batalla 2026.

    La primera jornada estuvo marcada por el entusiasmo y la activa participación de los estudiantes, quienes compartieron directamente con El Menor en una clase cargada de improvisación, creatividad y motivación. Los jóvenes participaron de dinámicas, ejercicios de rima y actividades orientadas a fortalecer la confianza, la expresión oral y el trabajo en equipo, demostrando un gran interés desde el inicio del programa.

    Previo a la presentación del campeón internacional, la actividad contó con la participación de la organización CREO de Creer y Crear, entidad líder en el desarrollo de iniciativas socioemocionales, artísticas e inclusivas, que trabaja para transformar positivamente las comunidades educativas.

    La agrupación fue la encargada de animar la jornada y preparar a los estudiantes para su primera experiencia en los talleres, generando un ambiente de confianza, participación y energía que fue ampliamente valorado por los asistentes. Su intervención permitió conectar a los jóvenes con la actividad desde una mirada formativa, reforzando aspectos como la autoestima, la convivencia y el sentido de pertenencia dentro de sus comunidades educativas.

    Durante la actividad, estudiantes de distintos establecimientos destacaron la oportunidad de aprender junto a uno de los máximos exponentes del freestyle nacional e internacional. Muchos de ellos manifestaron su entusiasmo por participar en las próximas jornadas y valoraron que este tipo de iniciativas les permita desarrollar habilidades de expresión, creatividad y confianza, al mismo tiempo que los motiva a mantener una buena asistencia a clases.

    En medio de la jornada, el alcalde Daniel Reyes hizo entrega a El Menor de un polerón representativo de La Florida, diseñado con una estética inspirada en la cultura urbana y el freestyle. La prenda incorpora las siglas “LF” y busca transformarse en un símbolo de identidad comunal, siendo utilizada por el artista en distintas actividades vinculadas a la comuna.

    Los talleres comenzaron este 10 de junio y continuarán durante el año con nuevas jornadas programadas para el 12 de agosto y el 29 de octubre, culminando con una gran final donde se elegirán a los mejores exponentes de las rimas y la improvisación.

    Como requisito para participar en las sesiones de entrenamiento y en la competencia final, los estudiantes deberán mantener un porcentaje mínimo de asistencia a clases, reforzando así el principal objetivo de la iniciativa: promover la permanencia y el compromiso con la educación a través de herramientas innovadoras y cercanas a los intereses de las nuevas generaciones.

    Finalmente, El Menor extendió una invitación a todos los estudiantes de establecimientos municipales de la comuna a sumarse a la iniciativa. “Quiero invitar a todos los estudiantes de La Florida a participar en estos talleres de freestyle. Vamos a aprender, a pasarlo bien y a desarrollar muchas habilidades. Pero para estar acá hay que tener buena asistencia, así que los invito a comprometerse con sus estudios y nos vemos en los próximos talleres”, concluyó.

  • Chile produce cultura, pero no la financia: la contradicción de un país que subestima una de sus industrias más vivas

    Chile produce cultura, pero no la financia: la contradicción de un país que subestima una de sus industrias más vivas

    Por Mattias Churruca.

    Mientras las industrias culturales y creativas mueven miles de millones, generan empleo, activan barrios, impulsan turismo y construyen identidad, la inversión pública chilena en cultura sigue siendo marginal frente a su aporte económico y social. La reciente discusión presupuestaria vuelve a instalar una pregunta incómoda: ¿por qué Chile trata como gasto a un sector que funciona como motor de desarrollo?.

    Por años, la cultura en Chile ha sido defendida desde su valor simbólico: como memoria, identidad, creación, pensamiento crítico, encuentro comunitario y derecho ciudadano. Pero esa defensa, aunque esencial, ha quedado muchas veces atrapada en una discusión incompleta. Porque la cultura no solo emociona, representa o educa. También produce. También emplea. También exporta. También mueve ciudades, oficios, servicios, turismo, tecnología, diseño, comunicación, música, audiovisual, libros, festivales, patrimonio, escenarios, salas, sellos, galerías, imprentas, productoras, técnicos, mediadores y públicos.

    A nivel internacional, la economía creativa ya dejó de ser vista como un adorno de la economía tradicional. El informe Creative Economy Outlook 2024 de UNCTAD señala que las industrias creativas pueden aportar entre 0,5% y 7,3% del PIB, dependiendo del país, y emplear entre 0,5% y 12,5% de la fuerza laboral. El mismo reporte indica que las exportaciones globales de servicios creativos llegaron a US$1,4 billones en 2022, mientras los bienes creativos alcanzaron US$713 mil millones. Dicho de otra forma: el mundo ya entendió que la cultura no es un lujo; es infraestructura económica, simbólica y social.

    En Chile, sin embargo, el reconocimiento institucional ha avanzado más lento que la realidad del sector. Una estimación ampliamente difundida en torno al ecosistema creativo chileno ubicaba el aporte del sector en torno al 1,6% del PIB, lejos del potencial observado en economías que han apostado con mayor decisión por sus industrias culturales y creativas. Si se toma como referencia el PIB nominal chileno de 2024, estimado en torno a US$333.800 millones, ese 1,6% equivale aproximadamente a US$5.340 millones anuales. En pesos chilenos, usando un tipo de cambio promedio cercano a los $941 por dólar en 2024, hablamos de un orden de magnitud superior a los $5 billones de pesos chilenos. No es una cifra menor: es una industria completa funcionando muchas veces con financiamiento fragmentado, alta informalidad, precariedad laboral y una política pública que aún no parece estar a la altura de su peso real.

    La paradoja aparece cuando se compara ese aporte con la inversión pública. El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ha operado históricamente con presupuestos que, vistos frente al tamaño de la economía nacional, son bajos. Como referencia, el presupuesto ministerial de 2020 figuraba en torno a $198 mil millones de pesos, una cifra muy inferior al valor económico que el propio sector cultural y creativo es capaz de generar en el país. Incluso considerando incrementos posteriores, la brecha de escala sigue siendo evidente: la cultura produce en billones, pero el Estado la financia en cientos de miles de millones.

    Esa distancia no es solo contable. Tiene consecuencias concretas. Se expresa en salas que funcionan al límite, festivales que dependen de fondos concursables, artistas que deben autofinanciar sus lanzamientos, técnicos que trabajan sin estabilidad, espacios culturales regionales que sobreviven con equipos mínimos, bibliotecas que cumplen labores comunitarias más amplias que su presupuesto, y proyectos musicales que, aun teniendo impacto territorial, deben competir año a año por recursos insuficientes. En Chile, buena parte del ecosistema cultural se sostiene por vocación, redes, autogestión y desgaste.

    El problema se vuelve aún más evidente cuando se observa la discusión presupuestaria reciente. Durante la administración anterior, el Pase Cultural fue presentado como una política de acceso con una inversión pública de $15.630 millones, destinada a entregar $50.000 para consumo cultural a jóvenes y adultos mayores dentro de ciertos criterios de vulnerabilidad. Más allá de sus problemas de implementación y fiscalización, la medida apuntaba a un principio relevante: no basta con financiar la creación; también hay que financiar el acceso y estimular la demanda cultural.

    Pero la cultura volvió rápidamente al terreno de la sospecha presupuestaria. En 2026, la discusión pública quedó marcada por señales de austeridad, suspensión de programas, cuestionamientos al gasto cultural y decisiones como la paralización de la ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral, mientras se instalaban recomendaciones de recortes significativos en áreas vinculadas a infraestructura, patrimonio y fomento. La pregunta de fondo no es solo cuánto se recorta, sino qué idea de país queda detrás de ese recorte: una que entiende la cultura como inversión estratégica o una que la reduce a gasto prescindible.

    El contraste con los países de la OCDE es incómodo. Chile forma parte de ese club de economías desarrolladas o en vías de altos estándares institucionales, pero su política cultural suele estar más cerca de la lógica de emergencia que de una estrategia de desarrollo. En países donde la cultura se ha integrado a políticas industriales, educativas, urbanas, turísticas y tecnológicas, la inversión cultural no se mide solo por subvenciones directas: se articula con incentivos fiscales, formación de audiencias, exportación creativa, protección laboral, infraestructura territorial, internacionalización y sistemas de datos robustos. Chile, en cambio, todavía discute si financiar cultura es una prioridad.

    La música es un ejemplo claro. Cada lanzamiento no es solo una canción en plataformas: implica producción, grabación, mezcla, mastering, diseño, fotografía, videoclip, prensa, distribución, derechos de autor, conciertos, salas, técnicos, sonidistas, iluminadores, backline, transporte, alojamiento, medios, community managers, ticketing y consumo asociado. Un festival no termina en el escenario: activa comercio local, gastronomía, hotelería, turismo, seguridad, transporte, arriendo de equipos, prensa y empleo temporal. La cultura no vive aislada: derrama sobre otros sectores.

    Por eso, cuando se recorta cultura, no se recorta únicamente “arte”. Se recortan circuitos económicos completos. Se debilitan empleos. Se achican programaciones. Se reducen oportunidades para artistas emergentes. Se concentra aún más la oferta en Santiago. Se deja a regiones dependiendo de esfuerzos voluntaristas. Se empuja al sector privado a ocupar espacios que deberían tener orientación pública. Y, sobre todo, se limita el acceso de quienes no pueden pagar entradas, libros, talleres, conciertos o experiencias culturales sin apoyo estatal.

    También hay un efecto menos visible, pero igual de relevante: el debilitamiento democrático. La cultura cumple un rol de cohesión social, especialmente en sociedades tensionadas, fragmentadas y polarizadas. En barrios donde el Estado llega poco, un centro cultural, una biblioteca, una escuela artística, una feria, un teatro comunitario o un festival local pueden ser más que programación: pueden ser presencia pública, encuentro, seguridad, pertenencia y reparación simbólica.

    El debate, entonces, no debería centrarse solo en defender fondos. Debería elevarse a una pregunta mayor: ¿qué lugar ocupa la cultura en el modelo de desarrollo chileno? Si el país reconoce que la economía creativa aporta al PIB, genera empleo y abre oportunidades de innovación, entonces la política pública no puede seguir tratándola como una partida secundaria. Y si además se reconoce que la cultura fortalece ciudadanía, memoria, identidad y vida comunitaria, el argumento es todavía más fuerte.

    Chile necesita dejar atrás la idea de que invertir en cultura es premiar a un sector específico. Invertir en cultura es fortalecer una cadena de valor que va desde la creación hasta el consumo, desde el patrimonio hasta la tecnología, desde la sala independiente hasta la exportación de contenidos. Es apostar por empleo calificado, descentralización, turismo, educación, bienestar y democracia cultural.

  • Kiltro Attack estrena “Santiago”, su primer sencillo completamente en español

    Kiltro Attack estrena “Santiago”, su primer sencillo completamente en español

    La canción aborda la división social como mecanismo de distracción y marca una nueva etapa creativa para el artista chileno radicado en Los Ángeles.

    Kiltro Attack presenta “Santiago”, un sencillo que nace desde la observación crítica y la incomodidad. Lejos del discurso partidista, la canción reflexiona sobre cómo las divisiones políticas, deportivas y sociales terminan desviando la atención de problemas más profundos que afectan a la sociedad.

    “‘Santiago’ nació de una rabia tranquila. No de la que grita, sino de la que observa”, explica el artista. “La canción habla de ese mecanismo que nos mantiene enfrentados mientras lo que realmente importa ocurre fuera de nuestro campo de visión”.

    El lanzamiento marca un momento clave en la trayectoria de Kiltro Attack: es la primera vez que publica una canción íntegramente en español. Para el músico, el idioma era indispensable para transmitir el peso emocional y cultural del mensaje. “Hay cosas que en otro idioma no pesan igual. ‘Santiago’ es una ciudad, pero también un símbolo. Un lugar que genera orgullo y dolor al mismo tiempo”.

    Radicado actualmente en Los Ángeles, California, Kiltro Attack nació en Santiago de Chile y ha construido una propuesta propia en la intersección entre el nu metal y el metal industrial. Con “Santiago”, el artista reafirma su compromiso con una música que no busca entregar respuestas, sino provocar reflexión, conversación y cuestionamiento.

    Escucha ya “Santiago” en tu plataforma preferida.