Antes del esperado regreso de Papanegro, la misión de encender La Cúpula quedó en manos de Bandalizaron a Chopenz.
Con una mezcla de rap, funk, improvisación y teatralidad, la agrupación presentó un espectáculo que fue mucho más que un show de apertura: fue una experiencia escénica completa, donde música y narrativa avanzaron de la mano desde el primer minuto.
Las canciones de Diez Manos para Hilar Fino, su álbum debut, guiaron un recorrido por distintos matices sonoros, dejando en evidencia una identidad construida sobre la exploración, la improvisación y un lenguaje propio que escapa de las fórmulas tradicionales.
Pero uno de los elementos más llamativos fue su puesta en escena. Inspirados en el imaginario de una mafia latinoamericana de los años ochenta, los músicos aparecieron encapuchados sobre el escenario mientras el relato de la banda comenzaba a tomar forma. A medida que avanzaba el show, el público fue testigo del particular “secuestro” de Chopenz, quien finalmente se integraba a la agrupación, dando vida al concepto que inspira el nombre y la estética del proyecto.
Entre humor, misterio, elegancia y una sólida ejecución musical, Bandalizaron a Chopenz dejó una impresión inmediata en los asistentes, demostrando que su propuesta trasciende las canciones para transformarse en una historia que también se vive sobre el escenario.

















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